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Carlos R. Montes de Oca R.
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CAMARA CASASOLA

 

El rescate auténtico del archivo Casasola a través de la cinta de Carlos Rodrigo Montes de Oca Rojo, La cámara Casasola, es un proyecto huérfano en la conmemoración del Centenario de la Revolución. El director lamenta la cortedad de miras de la comisión al proporcionar apoyo económico para cintas de ficción en lugar de haber abierto “otras pequeñas convocatorias para invitar a más voces a esta reflexión sobre el Bicentenario”. Y al contrario de la grandeza realizada por Porfirio Díaz hace 100 años, califica de triste el papel del actual gobierno.

 

MÉXICO, D.F., 14 de junio (Proceso).- De los proyectos fílmicos apoyados por la Comisión Federal del Bicentenario, La cámara Casasola (en torno a la Revolución Mexicana a través de las fotografías del archivo Casasola) es el único documental que se filma.

 

El autor, director y editor es Carlos Rodrigo Montes de Oca Rojo, a quien sí le preocupa que su trabajo sea el único largometraje documental “sobre todo en términos de los presupuestos que se le han otorgado a las ficciones: Chicogrande, de Felipe Cazals (Proceso 1702); Hidalgo Molière, de Antonio Serrano (Proceso 1736); El infierno, de Luis Estrada (Proceso 1739); El atentado, de Jorge Fons (Proceso 1728), y El baile de San Juan, de Francisco Athié.

 

Según el realizador, con lo que se les proporcionó económicamente a las cintas de ficción “se hubieran abierto otras pequeñas convocatorias para invitar a más voces a esta reflexión sobre el Bicentenario”.

 

Argumenta que existen muchos documentalistas, quienes han creado películas en torno a la Revolución Mexicana, las cuales se han visto muy poco:

 

“Tal vez quitando algo de presupuesto a las ficciones se hubiera podido contribuir a la distribución de algunos documentales muy importantes, desde Memorias de un mexicano, de Salvador Toscano, hasta la serie de televisión que elaboró Juan Ramón Aupart sobre los héroes revolucionarios. Son trabajos colosales, investigaciones de muchos años.

 

“Desde mi humilde punto de vista, el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine) debió haber promovido e incentivado si no la producción, sí la distribución de muchos proyectos que están allí guardados, desde los rollos perdidos de Pancho Villa... incluso Francisco Taboada cuenta con documentales excelentes sobre el zapatismo, en fin.”

 

Arguye el editor de cine y televisión que en México siempre hay un apoyo “muy fuerte” a la ficción y mínimo al documental:

 

“Para nosotros sigue un camino muy grande y complejo: la distribución del largometraje. Con el presupuesto que nos dieron a pesar de que yo estoy involucrado en la parte financiera, estoy poniendo lana de mi bolsa con Inéditas Films, ahora tengo que preocuparme por distribuir La cámara Casasola. Siempre es difícil presentar a un distribuidor un proyecto histórico documental, parece que no les interesa mucho.”

 

Revista "El Proceso"

México Df 2010

 

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